domingo, 4 de septiembre de 2011

UNIFORMES DE LA ÉPOCA DE LA INDEPENDENCIA


Uniformes.















Los uniformes de los  Regimientos Españoles de infantería, artillería y caballería de Línea, Dragones, Cazadores y Húsares, de todos los  oficiales y soldados del ejército estaban reglamentados, con toda precisión mediante Real Resolución expedida en Madrid  el 1 de Diciembre de 1.814.

     

En el ejercito patriota por ser una milicia formada  a las circunstancias, cada soldado y oficial se vestía con lo que tenía; los oficiales adoptaron los uniformes que usaba el ejército español con poca variante; ya que la mayoría de jefes patriotas antes de decidirse por la lucha armada independentista, sirvió de una u otra manera en los ejércitos del Rey.

No es de admirarse que la tropa que formaban los patriotas muchas de ellas estaban descalzas; cosa parecida sucedía al ejército regular español que luchaba paralelamente en España por su Independencia.
        
 Cuando las circunstancias lo permitían usaban chancletas  (alpargatas de cáñamo); la bota alta de cuero  fue prenda de uso exclusivo de los oficiales, el ejército regular cuando más usaba polaina alta.

Hay muchas versiones  idealizadas de los uniformes que usaron los patriotas insurgentes.




No obstante las sangrientas luchas que se libraban en la Capitanía General de Venezuela, liberada por Bolívar, este Gran capitán quería que sus oficiales y tropas vistiesen uniforme, más que por ostentar el mismo, lo deseaba por estrategia ya que como la gran mayoría de soldados fueron reclutados entre la población civil, esta vestía pobremente y no se distinguía de la tropa así mismo reclutada por los realistas.

Para el efecto Bolívar dictó un Reglamento de Uniformes para los oficiales y patriotas soldados de Venezuela, esto en 1813.

Para 1825, liberada ya totalmente  Colombia; y estando el Libertador de encargado del Mando Supremo del Perú, y siendo Presidente de Colombia, dicta así mismo un Reglamento de Uniformes, encontrándose  en Lima.
A pesar de los reglamentos, las condiciones socio políticas y especialmente económicas, apenas hacían viable  la confección y uso de uniformes militares a la tropa; una cosa fue el reglamento y otra la realidad.

El soldado común y corriente, la carne de cañón de las guerras independentistas apenas vestía de jerga  o lienzo (telas toscamente producidas en los obrajes de la sierra); y en el mejor de los casos  calzaba alpargatas de cáñamo  o cabuya.

Recordemos que los patriotas desde el inicio de las luchas  por conseguir la libertad, apenas tenían armas de fuego; y, si lograban un “uniforme” lo conseguían luego de un triunfo en el campo de batalla, despojándolo al enemigo.

Quienes ostentaban coloridos y elegantes uniformes fueron los jefes superiores del ejército tanto realista como insurgente; púes por lo general usaban aquel que poseían cuando servían como la gran mayoría lo hizo, al servicio del Rey, especialmente en los primeros años de la invasión francesa a la península. Estos uniformes con una que otra variante usaban a discreción  los altos jefes patriotas¸ hasta la uniformidad reglamentada por el Libertador.


Los colores y formas eran similares para la tropa que para los oficiales, esto a partir de 1825; excepto decía el reglamente que el paño de los uniformes de los oficiales podía ser  y obviamente lo fue, de mejor paño.

Hay múltiples tratados sobre uniformes de los ejércitos patriotas, de toda Sudamérica, pero por lo general no pasan de ser idealizados o de fantasía, la realidad como lo hemos manifestado fue muy diferente.


 Estos diseños de fantasìa vienen tomados de los artistas que asì mismo, lejos de los campos de batalla en el tiempo y la distancia pintaron cuanto su imaginación les permitió.


 Esta fue la cruda realidad de nuestros soldados que lucharon por la libertad.
 Nada de uniformes pomposos y coloridos; si alguna vez vestían así  ya lo hemos dicho era cuando después de una batalla despojaban a los soldados realistas que tal vez vestían un buen uniforme; porque también el soldado raso español o realista iba igual que los soldados patriotas, desarrapados y lo más descalzos.

Tanta era la falta de uniformes, o la mescolanza de estos que hubo ocasiones cuando se enfrentaban dos ejércitos cuerpo a cuerpo, que los soldados muchas veces no sabían a ciencia cierta si luchaban con un amigo o un enemigo; hasta el punto de tener que preguntarse en el fragor de la batalla el santo y seña para no equivocarse en la lucha con un compañero.-pan queso y raspadura- fue el santo y seña dada por el General Sucre en  la batalla de Ayacucho.

Las guerras de nuestra independencia no fueron como vemos en vistosas pinturas las guerras europeas, especialmente las napoleónicas, que se enfrentaban entre vistosas tropas, de elegantes uniformes.

Con la guerra franco-española, en la península se dio comienzo a la guerra de guerrillas, de soldados no profesionales sino del pueblo, anteriormente era asunto de un ejército nacional contra otro ejército nacional. 


En  América también se implementó este tipo de enfrentamiento, civiles contra la milicia; e, insurgentes civiles en contra de civiles realistas, prácticamente en una guerra fratricida.

1 comentario:

  1. FIAT LUX
    ...La VERDAD a veces -convenientemente- tarda, pero que llega, llega...!Buena, MUY BUENA data Luis Felipe. Saludos

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